Necesito una Pausa
La semana pasada estuve enfermo.
Por cierto, todos los que se enteraban hacían el comentario: “Eso es covid”.
En fin, tuve un episodio no solo de la peor gripe que he tenido en mi vida, es decir, antes me había invadido esa enfermedad pero esta vez, el sudor, flemas, mocos y muchos más fluidos entrando y saliendo de mi cara, fueron mucho, mucho, pero mucho más agobiante. Pero la congestión y lo que salía de mi cuerpo era menor con respecto a que el aire me fue privado. Mis fosas se taparon, y los ataques crónicos de asma fueron violentos.
La enfermedad la supe llevar pues ya el pánico que me da cuando me quedo sin aire, que no puedo respirar, que no puedo dormir, que solo puedo permanecer de pie porque si no me ahogo, todo eso ya lo sé manejar (desde los 8 años), pero esta vez la preocupación fue más que mi salud.
Cuando uno queda a medianoche, despierto, con muchas ganas de morirse, porque es preferible morir que seguir sufriendo, y aun así uno no es capaz de intentar acabar su propia vida porque claro, lo que uno quiere no es morirse sino descansar, dormir, parar de sufrir. Todo al final se resume con ese silencio incomodo que usa uno para autoflagelarse. Esa es la peor parte.
He vivido esa situación muchas veces y he entendido que ese no es el camino, pero uno como ser humano, crea situaciones para justificarse y de nuevo incurrir en el mismo dilema sin afectar la coherencia que uno aparentemente tiene.
Esta vez, por cierto, fue diferente. Antes estaba solo, esta vez, tuve alguien que me apoyó, me ayudó, y me hizo sentir mejor, aun cuando el aire le faltaba a mis pulmones. Y cuando uno tiene alguien así, en esa situación, uno empieza a ver la situación diferente, y es ahí donde uno piensa en otros temas. Y el mio, principalmente, fue: ¿Estoy haciéndolo bien?
Fue una introspectiva, una mirada a mi interior, una profunda reflexión sobre quién soy y lo que quiero, lo que ven los demás y lo que puedo aprender de lo que las personas dicen. A veces es bueno escuchar que reflejamos para aprender cómo somos según los demás (no es tan importante, pero podemos mejorar en algunos aspectos).
Los temas que más se tocaron en aquella charla conmigo mismo, fueron fundamentalmente: “¿Cómo me siento?”, “¿Lo que estoy haciendo me llena?”, “¿Me siento un triunfador?”, “¿Estoy con la gente que me aporta?”, “¿Aporto valor a los demás?”, “¿Qué viene para mí?”, “‘¿Qué quiero?”, y muchas otras más que en este momento no recuerdo.
Sé que las respuestas de estas preguntas son muy personales, y alguno de los que lee esta entrada, querrá pensar en sus propias respuestas e incluso buscar más preguntas para sí mismo. Por lo cual, siento que es mejor no dar respuestas, sino una conclusión, o por lo menos esa fue la idea inicial para hacer esta entrada.
Siento que he hecho muchas cosas, he aprendido mucho, he visto mucho más, he sentido cosas buenas y malas. Pero a la única conclusión a la que llegué es: Quiero una pausa.
Las cosas en mi cabeza me dicen que continúe estudiando, que siga trabajando, que el ahorro para una casa, un carro, una nueva carrera universitaria y muchas más cosas, no pueden detenerse. También que debo conocer más personas, mejorar mi círculo social, e incluso que me haga esa operación en la nariz que tanto necesito (por temas de salud).
La vida ha pasado volando, y hoy tengo 28 años, mañana podré tener 30 o 50, y lo único que no hago es descansar, tomarme una pausa, frenar mis ambiciones, calmar mis ansias de éxito, detener mi mente y definir si lo que tengo y busco en este momento es lo único que quiero, o hay algo más allá.
Entiendo que los grandes gurús del éxito te dicen que “nunca te detengas”, “nunca pares”, “no te rindas”, pero ya estoy cansado de todo eso. Y si mi entrega va hasta este punto, o si mi potencial no puede ser liberado por mi saturación.
Lo he pensado muchas veces, y creo que es este es el momento de detenerme y darme un respiro. Entender que quiero, que soy y para donde voy. Ponerme un foco, una meta, puede que nueva, puede ser que sea una olvidada, pero lo importante, es que valga la pena.
Solo tomaré un respiro, y volveré. Eso espero.
Es mejor eso, que morir
EDIT:
Al día siguiente que escribí esta entrada, me despidieron por temas que aun no entiendo, y en vez de pelear, lo acepté.
Las cosas pasan por una razón.
¿Quién soy yo para entrometerme en el “destino”?